
Ayer viví una experiencia desgarradora mientras trabajaba como conductora de Bolt en Ciudad del Este. Aunque siempre soy consciente de los peligros del trabajo, especialmente de noche, nunca pensé que algo así me pasaría.
Eran las 21:45 cuando recibí un pedido de una usuaria llamada «Beba», con 110 viajes en la app. La recogida era en N1 Equipamientos y el destino inicial, Willi Burguer. Al llegar al punto de recogida, esperé unos minutos hasta que apareció. Subió al auto, la saludé, pero solo respondió con un «Willi Burguer» muy serio. Durante el trayecto, no hubo conversación.
A mitad de camino, decidió cambiar el destino a la estación de servicio PETROMAX. Al llegar, dijo que no era esa y mencionó la Copetrol. Intenté explicarle que ya había cambiado el destino dos veces, pero se puso agresiva, me llamó «burra» y dijo que no pagaría el viaje.
En ese momento, comencé a grabar audio y pedí auxilio a mi grupo de seguridad, TEAM NIGHT. Al percatarse, intentó quitarme el celular, me tiró del cabello y empezó a gritar. Bajé la ventanilla y pedí ayuda a las personas cercanas. La situación se intensificó, ella rompió cosas dentro del vehículo y me agredió físicamente, causándome sangrado y moretones.

Gracias a la rápida respuesta de mi equipo de seguridad, quienes llegaron a pesar de tener pasajeros o estar lejos, logré recibir ayuda. Ellos me llevaron al hospital, a la comisaría y finalmente a casa. Estoy inmensamente agradecida con mi grupo, otros conductores, el personal del hospital y la policía.
Sin ellos, no sé cómo habría terminado esta historia.
