Editorial | Santiago Peña: Un gobierno que la historia sabrá valorar

Este miércoles, el presidente Santiago Peña presentó su informe de gestión ante la Asociación Nacional Republicana. Fue un repaso de su gestión al frente del país, y más allá del formato partidario, el mensaje dejó en claro algo que desde Prensa Itapúa ya venimos observando: hay dirección, hay logros, y hay un proyecto que empieza a traducirse en resultados concretos, aunque ciertos sectores se empeñen en ocultarlo.

A otro año del inicio del gobierno del presidente Santiago Peña, desde Prensa Itapúa sentimos la necesidad de mirar con profundidad —y no con superficialidad interesada— el rumbo que está tomando el país. Es cierto que la política paraguaya se presta con facilidad a la crítica mordaz, a la descalificación automática, y a la distorsión mediática. Pero también es cierto que, en medio del ruido, los hechos permanecen. Y los hechos, cuando se los observa con honestidad, revelan un gobierno que está sembrando bases sólidas para un Paraguay con mayor proyección, desarrollo y presencia internacional.

Santiago Peña asumió el desafío de conducir la nación con un equipo técnico, joven y orientado a resultados. Su estilo sereno pero firme ha sido constantemente subestimado por sectores acostumbrados a la estridencia y al oportunismo. Sin embargo, los resultados comienzan a hablar por sí solos. En materia económica, Paraguay ha recuperado la confianza de organismos internacionales, ha crecido sostenidamente y ha mantenido estabilidad en un escenario regional muchas veces incierto. La inversión extranjera directa ha dado señales claras de querer apostar al país, y la reactivación del empleo formal comienza a hacerse tangible en varios departamentos.

En el campo de la diplomacia, el gobierno de Peña ha consolidado vínculos clave, abriendo puertas estratégicas en Asia y fortaleciendo la relación con Estados Unidos. Su liderazgo en foros multilaterales ha posicionado a Paraguay como una voz serena pero firme en la defensa de la democracia, la soberanía y el desarrollo sostenible. Esto no es menor: por años fuimos espectadores; hoy comenzamos a jugar el partido.

Dentro del país, la obra pública se mueve. El Programa Ñande Roga ya beneficia a miles de familias. Las inversiones en infraestructura vial están llegando a zonas postergadas del interior profundo —y en departamentos como Itapúa, los avances son visibles—. ¿Perfecto? No. Pero es innegable que hay una dirección. Donde antes había abandono, hoy hay intención y acción.

Claro que no todo es aplauso. Las exigencias sociales siguen latentes, y la agenda de salud, educación y seguridad necesita más velocidad. Pero la crítica justa no puede convertirse en ceguera. La narrativa de ciertos medios —alineados casi mecánicamente con intereses opositores— pretende invisibilizar los logros, sembrar frustración y alimentar el desgaste precoz del gobierno. Desde Prensa Itapúa no jugamos ese juego.

Nuestra responsabilidad no es complacer al poder, sino decir lo que muchos ven y pocos se atreven a decir: este gobierno está trabajando. Y lo está haciendo con una visión de país, no con espejismos electoralistas.

El Paraguay del futuro no se construye con tuits ni con titulares ruidosos. Se construye con decisiones, con reformas, con coherencia. Y aunque todavía queda mucho camino por recorrer, Santiago Peña ha demostrado que está dispuesto a asumir el costo político de hacer lo correcto, no lo conveniente.

El tiempo, juez infalible, pondrá en su lugar las acciones de hoy. Pero desde ya, es justo reconocer que en medio del escepticismo, este gobierno ha encendido una luz que no todos quieren ver, pero que muchos ya empezamos a sentir.

— Prensa Itapúa
Encarnación, 26 junio de 2025.